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| Paciente de 33 años. Supratip y
retracción alar. La rotación inferior de la punta disminuye el ángulo
nasolabial y puede llegar a provocar, en mayor o menor grado, dificultad respiratoria.
Dicha caída puede ser debida a varias causas aunque es frecuente que esté
motivada por un acortamiento exagerado del septo caudal, por la resección
desmedida de la espina nasal anterior, por la angulación de los cartílagos
laterales inferiores, o como en la paciente de la imagen, por la retracción
cicatricial de la columela. |
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La cirugía estética es la cirugía de la perfección,
a la que aspiramos, pero que nunca alcanzaremos.
Aún en el fracaso, la gran mayoría de los desperfectos pueden
ser corregidos posteriormente. La cirugía estética,
si bien se caracteriza por la seguridad de sus técnicas no
deja, como cualquier otra actividad quirúrgica, de tener
resultados menos favorables e, incluso, complicaciones.
Con respecto a las complicaciones, se dice entre los cirujanos
que sólo quien no opera no las tiene. Aún en las manos
más expertas existe un índice, que, aunque mínimo,
ha de tenerse en cuenta.
Cuando un paciente se acerca a nosotros para consultar sobre un problema de
características estéticas, a la hora de hablar sobre la cirugía
es imprescindible aclarar estos aspectos, asi como informar de la posibilidad
de realizar ciertos retoques, un tiempo después de la cirugía, para
perfeccionar algún detalle mejorable.
Lo más importante es que exista un nivel de comunicación y confianza
que ofrezca al paciente la seguridad necesaria para que, en el caso de que apareciese
algún problema, éste haya sido previsto y puedan ser ofrecidas soluciones
plausibles para que el paciente nunca se sienta, ni defraudado, ni abandonado.
La pérdida de confianza por parte del paciente hace que este recurra a
otro cirujano o, incluso, que rechace la posibilidad de corregirlo.
En principio, siempre el mismo cirujano que realizó la primera
intervención pues él, mejor que nadie, sabe lo que
hizo y también debe saber cómo corregir los posibles
problemas. Es frecuente, lamentablemente, que la cirugía
estética sea realizada de manera aventurera por cirujanos
o simplemente médicos que no tienen ni preparación
ni conocimientos suficientes como para afrontar, no sólo
la realización de una técnica
quirúrgica, sino, lo que es más peligroso, resolver
las posibles complicaciones. A este fenómeno que acusamos
se le denomina intrusismo, y es, sin duda uno de los mayores
problemas de la especialidad. En este caso es mejor que el paciente
que ha sufrido las consecuencias de semejante atrevimiento no se
ponga de nuevo en las manos del intruso profesional y busque un
cirujano plástico que le ofrezca seguridad. Incluso, hasta
los propios cirujanos plásticos pueden tener sus limitaciones
con determinadas cirugías, y, sabiéndolo, enviarán
al paciente a ser intervenido por otro especialista de su confianza.
Cuando un cirujano plástico enfrenta un problema causado por otro cirujano,
siempre aclarará de manera exhaustiva las limitaciones que conlleva la
situación actual y lo que se puede esperar de la o las siguientes intervenciones.

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