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| Diferentes etapas de la intervención
para elevar los senos o mastopexia: A: Cálculo de la posición del
pezón. B: Dibujo de la piel a resecar (técnica de Liacyr Ribeiro).
C: Marcación de un colgajo dermograso de base inferior. D: Visión
de la glándula despegada y del colgajo. E: Movilización y sutura
del colgajo en la aponeurosis del músculo pectoral. F: Resultado después
de la sutura con cicatriz reducida en T. |
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La intervención se practica con anestesia general, dura entre 2 y 4
horas, dependiendo de cada caso, y exige hospitalización de 24 h. Transcurrido
este tiempo se revisa la cura y si no surgen problemas la paciente puede irse
a su casa con un leve vendaje de esparadrapo antialérgico y el sujetador
apropiado para el período de postoperatorio.
La operación se realiza con una perspectiva de futuro y no pensando
en la apariencia inmediata a la cirugía. Los senos, muy cónicos
y elevados inmediatamente después de la intervención se relajan
ligeramente y toman una forma natural, suavemente perfilada: normalmente tienden
a extenderse a lo ancho levemente, y la aréola y el pezón a desplazarse
hacia arriba.
Cuando se reinterviene un pecho ya operado se denomina mamoplastia
secundaria, y supone una corrección de las alteraciones
que pudieran haber aparecido.
Lo más común son los defectos en la cicatriz,
aunque también son relativamente frecuentes los desequilibrios
en la forma, el tamaño y la simetría, tanto de los
senos como de la aréola y del pezón. Cuando estos
defectos adquieren importancia se justifica una nueva intervención.
En todo caso, lo más adecuado es que sea el mismo cirujano plástico
quien corrija las imperfecciones que pudieran aparecer. Es por esto que la relación
ha de ser de plena confianza por parte del paciente.
Ni que decir tiene que la mamoplastia es un intervención delicada, tanto
técnica como estéticamente y que exige de su autor ciertas aptitudes
y experiencia.
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